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viernes, 4 de diciembre de 2009

El estadio de Arroyito y los militares de La Dictadura


Por Pinillos, Federico y Venegas, Rodolfo


La realización del mundial de 1978 efectuado en Argentina durante la última dictadura militar, sin dudas implica toda una serie de irregularidades que se sucedieron, entre otras cosas, en la elección de los estadios mundialistas. El “Gigante de Arroyito” fue uno de los tantos elegidos para aquel evento, pero la selección no fue tan fácil y tan clara como parece debido a que la cara visible de la organización eran ni más ni menos que los militares.

El estadio de Rosario Central fue el elegido, pero... ¿Porqué no el de Newell’s Old Boys? Para dar respuesta a esta pregunta es imprescindible remitirse a la historia e imaginarse también el marco político y social del país en esos años.

La historia comienza en 1975, cuando los dirigentes de Rosario Central Osvaldo “Tito” Rodenas y Natalio Wainstein, alquilaron el predio llamado “La Buena Vista” y lo cedieron al Segundo Cuerpo de Ejército. El contacto que éstos dirigentes tenían con el coronel Juvenal Pozzi, más sus concesiones a la cúpula militar hicieron que el Gigante de Arroyito lograra ser sede del mundial 78.

Mientras los dirigentes de Rosario Central estaban involucrados en la obtención de La Calamita que sería ocupada por los militares, la Ciudad Deportiva de dicho club, ubicada en Granadero Baigorria a orillas del Paraná iba a hospedar al seleccionado nacional de fútbol. Como lo quería el gobierno, la mayoría del pueblo se volcó a las calles con las banderitas argentinas para alentar a los jugadores que darían un ejemplo de argentinidad al mundo. Para los habitantes de Baigorria fue un privilegio poder ver de cerca a los ídolos deportivos y que los periodistas del mundo visitaran la ciudad. Pero hubo algunos periodistas argentinos que intentaron conocer los entretelones de lo que verdaderamente pasaba. El periodista Carlos del Frade fue uno ellos, de los que siempre incomodaba a los dueños de los medios de comunicación rosarinos, refiriéndose posteriormente en su libro "La Ciudad Goleada. Fútbol, lavado de dinero y poder", a como Rodenas, a través de contactos con militares, logró que el estadio canalla fuera mundialista.


Del Frade cita a un ex comisario, Luis Galanzino, quien describe cómo Rodenas entregó La Calamita (Granadero Baigorria) a los militares, lugar utilizado luego, como Centro de Detención desde 1976 a 1979, en donde se estima desaparecieron alrededor de 100 personas. Allí estuvieron detenidos y desaparecieron militantes de la izquierda y el peronismo, justamente el movimiento con el cual se identificó Tito hasta su muerte, como representante de la Comisión Permanente de Homenaje a Perón y Eva Perón.


La denominación de ese predio se debió a un italiano, Ángel Calamita, quien tenía viñedos en ese lugar, según describe otro periodista, Hugo Cravero, quien cuenta que más de un centenar de militantes populares fueron detenidos en ese lugar, la mayoría desaparecidos.


En la publicación de Del Frade, el ex comisario Galanzino pregunta: "¿O no se sabe que
Osvaldo "Tito" Rodenas, histórico dirigente de Rosario Central, era quien tenía la Calamita?


El tema este nace entre el coronel Juvenal Pozzi y el dirigente empresario Natalio Wainstein. Este último le presenta Rodenas a Pozzi para que el estadio de Central sea confirmado como la sede del Mundial 78. Y una de las condiciones fue que Rodenas le alquilara a Pablo Benzadón, La Calamita, y luego se la pasara a los militares. Y ahí se hicieron las torturas”. Según lo que descripto por ambos periodistas, Central logró que su estadio fuese elegido como subsede del Mundial, donde se jugará la primera fase y la etapa semifinal, a raíz de la cesión de ese lugar.


Con el retorno de la democracia nunca se escuchó a Rodenas hablar del tema, al menos para aclarar que desconocía para qué se pensaba utilizar ese predio. Parece extraño que un representante del peronismo que sufrió como ninguno las atrocidades de la dictadura no se refiriera jamás a La Calamita.

También parece extraño que nadie de la Justicia haya intentado indagar a Rodenas sobre este traspaso para conocer lo ocurrido, sin que esto implique complicidad por parte del ex dirigente. Luego, con la muerte de Rodenas y con el robo a los Tribunales Federales de Rosario, desaparecieron los antecedentes y la investigación referidos a La Calamita, cerrándose la posibilidad de conocer una parte de esa historia.

Cabe aclarar que por parte del club situado en el Parque Independencia, también se recurrieron a negocios turbios, todo en pos de lograr a cualquier costo la subsede para el Mundial. Esto se registra ya que el Presidente de Newell’s Old Boys en ese momento el Señor Estévez al ya estar prácticamente designado el Estadio de Rosario Central cuando ocurre el Golpe Estado, debido a distintas inspecciones realizadas en la ciudad y en los dos predios por parte de los máximos representantes de la FIFA, su Presidente Joao Havelange y su Vice Nuremberg, apuesta por comentarle al nuevo gobierno el pasado de militancia peronista por parte del Mandatario de Central, acción que puso en jaque la definitiva designación del Gigante de Arroyito para el Mundial. Esto provocó las acciones ya mencionadas que tienen que ver con la sesión de La Calamita. Queda claro con este accionar que si los dirigentes de NOB hubiesen sido los poseedores de citado predio tal vez el resultado sería opuesto pero igual de macabro.

En fin nunca se va a saber con exactitud la verdadera historia de la designación, lo que si se sabe es que tanto los dirigentes “canallas” como los “rojinegros” estaban dispuestos a todo para conseguir la tan preciada designación, ya que esto les otorgaría poder político en la AFA y reconocimiento a nivel mundial. Nadie es el completo dueño de la verdad ni tampoco, por un lado son demonios y por el otro ángeles, ya que a la hora de subirse al tren de la fama y la victoria muchos seres humanos son capaces de recurrir al cualquier artimaña para lograrlo.

Anécdotas de color

Por Pinillos, Federico y Venegas, Rodolfo

Como no se quiere que todo este informe esté plagado de noticias oscuras, aquí se comentan algunos de los recursos utilizados por dirigentes de ambos equipos, previos al golpe militar del ´76, en donde la puja por la subsede era muy fuerte también pero se recurría a métodos menos maléficos para alcanzar el objetivo, algunos eran absurdos y hasta divertidos, como las declaraciones de un dirigente de Newell’s quien argumentó, ante el Presidente en ese momento de la FIFA Havelange, que de ninguna manera se podía escoger a Rosario Central ya que el reflejo del sol que impactaba sobre el Río Paraná iba a distorsionar la imagen por televisión. Pero enseguida llegó la contra ofensiva por parte de Central a cargo del escribano Víctor Vesco, quien dijo que el Río era una tremenda ventaja ya que desde Europa podían llegar en barco a través del Océano Atlántico y empalmar el Paraná en donde se iban a montar hoteles flotantes de calidad superior. A estas historietas se le suma la de los chóferes de colectivo de excursión que transportaban, allá por el año 1975 a la comitiva de la FIFA que recorría los estadios y la ciudad en general: Dos de las principales temáticas en disputa eran, primero quien tenía el estadio en mejores condiciones, para agilizar las obras y que sean de menor costo. En eso era evidente que el club de Arroyito tomaba la delantera ya que estaba terminado en un 85% y sólo le faltaba parte de su visera superior que daba al río y una popular también superior, la de calle Génova, mientras que en NOB se debían hacer muchas mas obras. Por otro lado se discutía los accesos y la congestión de las calles aledañas a las canchas y en eso era mas favorecido el club del Parque, eso sin tener en cuenta, y es aquí donde viene la anécdota, que los conductores del colectivo eran fanáticos hinchas de Central y tomaron calles muy congestionadas y rebuscadas para llegar al Coloso, mientras que para ir al Gigante de Arroyito no fueron directo pero si buscando el camino menos tumultuoso y rápido para llegar fácilmente, de esta manera las autoridades tuvieron una perspectiva falsa de la situación pero que favorecía al club del que eran hinchas los chóferes. Son fábulas que rozan lo absurdo pero que al lado de lo de La Calamita suenan obsoletas y hasta divertidas.